Crónicas electorales: Cuando el arte se pone al frente de la batalla

En una campaña tan corta como esta, las comunicaciones emotivas de alto impacto son las que pueden producir alteraciones en las tendencias electorales. Lo ocurrido el pasado viernes con el acto de los artistas y representantes de la cultura en favor de Capriles calza perfectamente con esta descripción. Fue un certero golpe de opinión que no sólo puso a muchos ciudadanos a hablar sobre eso, sino que generó una reconexión de segmentos que estaban -por decirlo de algún modo- desactivados.

Confieso que al ver su desarrollo en vivo, mi preocupación se resumía en la pregunta: ¿Cuántos venezolanos están viendo esto y cuántos más podrán verlo? La reducción de espacios comunicacionales es un grave problema que enfrenta la oposición y mucha de las cosas se quedan en un circuito que no va más allá de lo que debería. Sin embargo, el despliegue noticioso sobre lo ocurrido en el Teatro de Chacao fue más allá. Cruzó fronteras y creo que no me equivoco al afirmar que se colocó como el tema de conversación más importante, no sólo en las redes sociales sino en el mundo real. Cualquier campaña tiene como aspiración colocar sus mensajes en estos términos.

El arte vino al rescate de la política y se puso en la primera línea del frente de batalla. En ese terreno, el Gobierno venía obteniendo victorias desde hacía tiempo, al sumar voluntades y personalidades. Generó jingles pegajosos desde el 2012 y dejó a muchos atónitos con los respaldos de artistas como Roque Valero, Roberto Messuti o Layla Succar. Vale decir que muchos artistas que simpatizaban con la oposición habían sido más tímidos, prestaban su imagen a micros de corte institucional y en contadas excepciones se pronunciaban a rajatabla. El viernes 05 de abril, no sólo los quiénes sino los cuántos cambiaron esa historia.

Aún no había terminado el día cuando ocurrió otro bombardeo: una regia versión de Willie Colón de un tema compuesto por Rolando Padilla en apoyo a Capriles y de acérrima crítica a Maduro, cayó sobre el mundo digital y se propagó viralmente generando un efecto de repaso: los artistas salieron cual caballería a romper límites y quebrar flancos del adversario.

A pocas horas de producirse el evento y al sentirse aún su estela, percibí como había un gran interés por parte de periodistas de conocer cuál era la relevancia de este evento. ¿Realmente influiría? Confieso que me hice la misma pregunta, pero presentí que al menos ayudaría a sectores desmotivados de la oposición a reactivarse. Esta mañana cuando conversé con algunos encuestadores que hacen trackings y ver significativos cambios en las tendencias, comprobé que sí. Más no se puede decir por razones legales. Tuvo gran impacto.

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