26S: Difícil pero no Imposible

Publicado originalmente en www.eluniversal.com el 12 de febrero de 2010

Nadie duda de la importancia de los comicios de septiembre. Lo que ocurra allí determinará el rumbo de la Nación: bien podría edificarse un sólido muro de contención frente a la amenaza autoritaria, o por otra parte se abrirían las compuertas para promulgar una nueva constitución, esta vez, formalmente “Socialista”. Hablemos sobre uno de esos dos rumbos.

Muchos piensan que existe una extraordinaria oportunidad para iniciar un cambio político en Venezuela, si la oposición obtiene la mayoría de escaños en la Asamblea Nacional y desde allí, controlar efectivamente al Poder Ejecutivo y legislar con otra visión de país. No obstante, para aprovechar esa oportunidad deben tenerse claros los factores que atentan contra esa posibilidad.

El Oficialismo ha creado un cuadro con la represión a manifestaciones, medidas económicas impopulares e ineficacia gubernamental que ha producido una inflexión en la Opinión Pública traducida en una importante desconexión con las masas, en una baja en su popularidad y aprobación y sobre todo lo más importante: una disminución de su intención de voto que pone en duda una eventual triunfo chavista el 26S. Aunque esto sea cierto, un “derrumbe” del Gobierno no sería suficiente para ganar esta elección. Es necesario conectar emocional y racionalmente con un electorado que está esperando una alternativa y que a juzgar por los mismos sondeos, no la ve por ningún lado. El Gobierno baja, pero no necesariamente sube la Oposición. Es necesario capitalizar.

A lo anterior hay que sumarle las nuevas “reglas de juego” que enmarcan esta elección. Con una nueva Ley de Procesos Electorales que consagra un sistema cuasi-mayoritario y con la modificación de las circunscripciones para afectar las zonas urbanas —en detrimento del voto opositor— podríamos asistir a un resultado en el que un gobierno sin mayoría de votos, podría ganar la mayoría de escaños. Sin embargo, la oportunidad para impedirlo se mantiene ahí, pero hay que materializarla.

Ganar esta elección no será fácil. De hecho es bastante difícil, pero no imposible. Existen proyecciones que indican que la alternativa democrática podría obtener la mitad más uno de los diputados, pero para ello, hay que formular una estrategia ganadora, no una de “crecimiento” que se conforme con tener 40 ó 50 curules nada más.

Esta estrategia debe partir de una premisa fundamental: lograr unidad perfecta en postulaciones eligiendo candidatos con gran conexión popular que sean capaces de ir más allá de su mercado natural y de persuadir a ese gran número de ciudadanos no alineados, pero sobre todo, que puedan pescar en parte de ese segmento de chavistas desencantados que están esperando que alguien les hable. ¿Cómo elegir a estos candidatos? No soy dogmático en mi posición, pero creo que muchos de estos líderes pueden surgir en unas elecciones primarias. Veo difícil que los consensos “produzcan” estos liderazgos.

Sobre la base de una oferta políticamente atractiva y un relato cautivador y genuino, debe ensamblarse una “Campaña Única”, profesionalmente desarrollada, absolutamente disciplinada, con un mensaje claro y con una ejecución que tome en cuenta las restricciones y pocos espacios aún disponibles: abundante en proximidad, cara a cara, y el uso “masivo” de medios alternativos. Sólo así, esta oportunidad podrá ser materializada.

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