El impacto de las candidaturas independientes

Ya pasaron las postulaciones y tanto oficialismo como oposición han presentado a sus candidatos para competir por los 167 escaños de la Asamblea Nacional. No hay sorpresas, pero sí muchas cosas interesantes.

En el campo del chavismo, aunque Maduro ha pregonado a los cuatro vientos que hay “unidad perfecta”, escudriñando bien en sus postulaciones se detecta fácilmente que los aliados del Gran Polo Patriótico –aunque con presencia de 38 candidaturas– no resultaron tan favorecidos. El PCV y el PPT apenas consiguen un par de puestos salidores, lo que debería generar algunas futuras incomodidades sobre todo cuando son estos partidos lo que han garantizado las victorias desde hace años, pues el PSUV solo no hubiera podido. También destaca como los disidentes de Marea Socialista, a pesar de no contar con una tarjeta propia, han logrado gracias a otros partidos postular en 15 estados del país. Otra nota destacada es que la dirigente sindical Marcela Máspero, rompió con el chavismo y ha decidido candidatearse por el circuito 4 del Estado Miranda. Así que, no todo es tan perfecto como se ha dicho.

Del lado opositor, las dificultades han sido mayores. La oposición no realizó primarias generales y su estrategia dominante fue de mayores consensos que terminaron siendo volátiles y más frágiles ante maniobras como la paridad de género, las inhabilitaciones y el “embargo” de partidos políticos. Episodios como los de María Corina Machado y de COPEI ha generado más ruido que cohesión, pero finalmente la alianza ha logrado completar sus postulaciones. Sin embargo, en este campo también hay disidencias: tanto el MAS como Bandera Roja procedieron a inscribir candidaturas por fuera de la plancha de la MUD. Postulaciones como las de Eduardo Gómez Sigala en Lara, Berenice Gómez en el Distrito Capital y Marcos Figueroa en Anzoátegui –al margen de sus probabilidades de éxito– dejan ver que del lado de la MUD tampoco las cosas son perfectas. En el pasado, aunque también con algunos obstáculos, la MUD logró encapsular mejor todos los egos, aspiraciones y terceras vías.

Lo descrito anteriormente, como se aprecia, habla de un fenómeno que afecta a ambos polos por igual: la fragmentación. El PSUV y la MUD no eran lo que solían ser hace algunos años y les cuesta mucho más evitar la fuga de antiguos aliados. Sin embargo, aún cuentan con un poderoso aliado para lograr sus propósitos: el sistema electoral mayoritario que funciona en Venezuela y que castiga severamente a las terceras opciones y partidos minoritarios. En 2010 se pudo probar perfectamente: de 165 escaños en contienda, tan solo dos fueron obtenidos por el PPT, en aquel momento el “tercero en discordia” y que fungía como la plataforma de Henri Falcón.

El caso de Lara en la elección pasada, resulta particularmente ilustrativo de cómo funciona una competencia a tres, pero que en realidad está diseñada para dos: si la MUD y el PPT hubieran llegado a un acuerdo, pudieron haber ganado seis de los nueve escaños e inclusive con una alta probabilidad de hacerse 8 de las nueve curules. Como fueron separados el resultado fue desolador: solo 3 de 9. El PPT, tercera fuerza y con casi tantos votos como la MUD no obtuvo un solo escaño en su mayor bastión ¿Se entiende?

Ese es en el fondo, el punto importante: las candidaturas que se lanzan “por fuera” (salvo que sean verdaderos fenómenos electorales) tienen más capacidad de hacer perder a uno de los bloques que de ganar por sí mismas. Lo que hace obligatoria la pregunta para 2015: ¿cuál de los das alianzas logrará perder menos?

La pregunta es relevante. En el 2010 la polarización política fue absoluta: el PSUV (+aliados) y la MUD concentraron el 95% de la votación. El PPT tan solo obtuvo el 3%. ¿En 2015 podría haber una suerte de “despolarización”?

El último sondeo del #Venebarómetro indica que la votación por candidatos independientes es alta, tanta, que llega al punto de superar a la del chavismo y ubicarlo en el tercer lugar nacionalmente. Lo que resta por saber es si estas candidaturas producto de la fragmentación, son lo suficientemente potentes para desplazar a alguno de los dos bandos en contienda, son simplemente humo y más turbulencia mediática que otra cosa, o bien (y central para este análisis) la causa de derrotas costosas en diversas circunscripciones.

¿Podría ocurrir que varios independientes alcancen a llegar a la próxima Asamblea Nacional?

La historia reciente dice que no. Las señales de fragmentación y de realineamiento indican que hoy la probabilidad es más alta, pero el sistema sigue castigando al que llegue de tercero.

Ya veremos de quién se trata en este caso.

Publicado originalmente en runrun.es

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