14 años son suficientes, 20 son demasiados

Hace pocos más de una semana, un ciudadano luego de una jornada de trabajo como cualquier otra, tomó su vehículo y amablemente manejó para dejar a varios de sus compañeros de trabajo en sus respectivas casas. Hecho el favor, se dispuso a regresar a su hogar ubicado en una populosa urbanización en el suroeste de Caracas. Sin embargo, en medio de la rutina, este hombre nunca se imaginó que ése sería el último día de su vida. Fue interceptado por delincuentes y luego vilmente asesinado. Esta persona dejó a dos niñas huérfanas de 6 y 9 años. Al día siguiente, su hermano, visiblemente afectado, vivía en carne propia la terrible experiencia que han sufrido decenas de miles de familias venezolanas al perder un ser querido en medio de una violencia que somete a Venezuela y enluta a muchísimos hogares.

Este breve relato, tan tristemente común en la Venezuela de hoy no sería muy diferente de muchos otros, si los personajes no fueran quienes lo protagonizaron. Me refiero al fallecido Ragid Samán, conocido por su programa “Mundo Árabe” transmitido por la radioemisora –de corte oficial– YVKE Mundial y a su hermano, Eduardo Samán ex presidente del INDEPABIS y ex ministro de Comercio. Aún más notorio es que este lamentable incidente ocurrió el mismo día que el Gobierno Nacional anunció con fanfarrias y un gran despliegue comunicacional, el inicio de un nuevo programa para combatir la inseguridad.

¿Qué habrá pasado por la mente del ex ministro ante tan desagradable coincidencia? Eso no lo sé, pero estoy seguro que muchísimos venezolanos –víctimas o temerosos de la violencia– recibieron el anuncio de este nuevo “Plan” ahora en formato Misión, con mucha desconfianza. ¿Cómo es que ahora, después de 14 años, el chavismo apenas a unas semanas para unas elecciones ofrezca más y más promesas de un problema –el principal de los venezolanos– sobre el que ha hecho demasiado poco? Desde muy óptica, el gobierno abrió un flanco en el que es vulnerable. Es muy poco creíble.

Tomo este tema como un ejemplo particular por lo fundamental que es para nuestras vidas la seguridad, pero sería algo que podría replicarse en diversas áreas. Aún a 14 años de desempeño en el gobierno, el aspirante a la reelección ofrece promesas sobre políticas que debieron hacer sido el centro de su gestión desde el mismo principio de su mandato. La promesa, claro está, se basa en pedir “más tiempo” para “resolver” el problema. Como en 2006, se nos dice que “se necesita más tiempo”. La clave está en demostrar “lo que NO se ha hecho y se ha dejado de hacer en todo este tiempo pasado”.

¿Es que acaso 14 años no han sido suficientes para demostrar que no se ha tenido voluntad política para enfrentar a la violencia? Es acá cuando el discurso del “cambio político” calza perfectamente en la arquitectura de una campaña que se enfrenta con una situación de un gobernante que aspira a estar al menos 20 años en el poder, algo nunca visto en nuestra historia democrática.

Como millones de electores están pensando, 20 años serían demasiados. Hablando de violencia, si en estos años de gobierno la cifra supera los 150 mil homicidios, ¿qué garantías hay de que este drama se resolverá en los próximos seis? A mí entender –como la experiencia sugiere– pocas o ninguna. Por el contrario, hemos tenido una clase gobernante desde 1999 que ha sido permisiva con la delincuencia, que ha exacerbado la impunidad y que para colmo, en su discurso nunca ha mostrado preocupación por la “guerra silenciosa” que padecemos, salvo ahora.

Ambas campañas han elegido como uno de sus principales temas el de la Inseguridad. Capriles hace ya unas semanas le mostró a la Opinión Pública su iniciativa denominada “Plan Seguridad para Todos”, mientras que Chávez asume repentinamente la iniciativa también en el mismo asunto, por cierto, sin ser una prioridad muy clara en su Plan de Gobierno que se concentra más bien en hablar de Independencia y Socialismo. Pero su esfuerzo comunicacional, denota que hablará mucho sobre ello. Es quizás una oportunidad de oro que tiene su adversario para explotar una de sus mayores vulnerabilidades. El peso de la historia es demasiado grande.

La tarea: deconstruir su discurso, confrontando las promesas con las realidades. Contrastando promesas con resultados. Demostrando con ejemplos, cómo sí puede superarse la violencia.

Sí, 14 años son suficientes para demostrarnos que a este Gobierno no le ha importado la Inseguridad. Tenerlo en el poder por seis años más, para llegar a 20, sería demasiado. Electoralmente, una oportunidad demasiado importante y que no debe ser desaprovechada ni un solo minuto.

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